Tanzania · Arusha · Tarangire · Serengeti · Ngorongoro · 10 min de lectura
7 días · 6 ciudades
Duración
7 días
Presupuesto estimado
US$ 3.000 a 4.500 por persona, sin vuelo
Mejor época
Junio a octubre; enero y febrero
Visa
eVisa de US$ 50 en la mayoría de los casos
Este itinerario de safari en Tanzania de 7 días recorre el Circuito Norte desde Arusha: Tarangire, el lago Manyara, dos días en el Serengeti central y la bajada al cráter del Ngorongoro el último día. La decisión que lo organiza es un 4x4 con chófer guía y noches dentro o junto a los parques, sin volver a Arusha.
En resumen: Arusha, Tarangire, Manyara, Serengeti, Olduvai y el cráter. Visado, época y comida al final.

Veinte minutos, gratis. El aeropuerto de Kilimanjaro está a una hora de Arusha; después del check-in, empieza por la torre del reloj de la rotonda central, que según la tradición local marca la mitad del camino entre El Cairo y Ciudad del Cabo. Es la referencia de la ciudad: el Mercado Central está a diez minutos a pie.

Una hora y media, entrada gratuita, a 15 minutos en taxi por la carretera de Dodoma. El edificio en forma de tambor reúne una galería de arte africano contemporáneo y la mayor tienda de artesanía de la ciudad, con tallas de ébano, telas masái y tanzanita, la piedra azul que solo existe en esta región. Los precios son fijos y más altos que en los mercados, pero la calidad está controlada. Llega antes de las 16:00 para ver la galería con calma.

Tres horas de safari por la mañana, con la tasa del parque de cerca de US$ 59. Sal de Arusha a las 6:30: son dos horas por carretera asfaltada hasta la puerta principal. El río Tarangire es la única agua permanente del parque y, de junio a octubre, atrae a cientos de elefantes, además de jirafas, impalas y leones. Los baobabs, algunos de más de mil años, aparecen pelados por los elefantes, que se comen la corteza en la estación seca.

Dos horas y media, después del almuerzo y del check-in en el lodge. El pantano se mantiene verde todo el año y reúne elefantes, búfalos y cebras; los leones de Silale son conocidos por subirse a los árboles para huir de los insectos. En la época de lluvias el camino se inunda y el guía elige otra pista. Vuelve al lodge antes de las 18:30, cuando el parque cierra a los vehículos.

Cuatro horas, con la tasa de cerca de US$ 59, a una hora y cuarto de Tarangire. Vale la pena, porque es distinto de los demás: se entra por un bosque húmedo alimentado por agua subterránea, lleno de babuinos y monos azules, y la pista baja hasta la orilla del lago, con hipopótamos, ñus y, en parte del año, flamencos. Los leones que trepan a los árboles son famosos, pero raros; no cuentes con ellos. Si quieres, suma la pasarela colgante entre las copas, que se paga aparte.

Una hora y cuarto, a la salida del parque. El pueblo, cuyo nombre significa río de los mosquitos en suajili, reúne a habitantes de decenas de etnias, plantaciones de plátano y arroz y un mercado de artesanía. El paseo guiado a pie o en tuk-tuk se contrata en el momento con guías del pueblo; acuerda el precio antes. Después, sube el escarpe hasta Karatu, a 30 minutos, donde está el lodge de la noche, entre fincas de café.

Treinta minutos, incluidos en la tasa del Ngorongoro de US$ 70,80. Sal de Karatu a las 7:00: la puerta de Loduare está a 20 minutos y la carretera sube por el bosque hasta el borde. El mirador muestra el fondo del cráter 600 metros más abajo, con el lago Magadi brillando en el centro. La bajada queda para el Día 7; hoy la carretera rodea el borde y desciende a las llanuras del Serengeti.

Cuarenta y cinco minutos, en la puerta donde el guía paga la tasa del Serengeti, de cerca de US$ 83 por día. Aprovecha la espera para comer la caja de pícnic y subir el sendero corto hasta lo alto de la colina: desde allí se ve la llanura del sur hasta el horizonte, donde los ñus se concentran de diciembre a marzo. Sigue hasta Seronera, a una hora, para el check-in y el primer safari del Serengeti al final de la tarde.

Una hora y media, dentro de un día completo de safari que empieza a las 6:30, la mejor hora para ver leones y leopardos en el valle del río Seronera. El pozo está en el encuentro de los ríos Orangi y Seronera, al norte, y reúne unos 200 hipopótamos y algunos cocodrilos. Es uno de los pocos lugares donde se puede bajar del vehículo, en la zona señalizada. El olor es fuerte: el mirador más alto ayuda.

Una hora y cuarto, gratis, de vuelta al centro del parque. La zona de pícnic entre las rocas es el almuerzo clásico del día completo de safari, y el sendero corto por el kopje, la formación de granito, explica la migración y el ecosistema con paneles y esculturas de hierro. Cuidado con los monos y los estorninos, que roban comida. Por la tarde, el guía sigue al sur, hasta los Moru Kopjes, rocas donde viven rinocerontes negros, o vuelve al río Seronera en busca de leopardos.

Una hora y media, US$ 35,40. Vale la pena, y está en el camino: sal de Seronera a las 6:30 con un último safari, cruza la puerta de Naabi Hill y desvíate diez minutos hasta el museo, hacia las 11:00. En esta garganta Mary y Louis Leakey encontraron fósiles de homínidos de cerca de 1,8 millones de años. El mirador cubierto da al monolito rojo de la garganta, y la misma tasa cubre las Shifting Sands, una duna de ceniza volcánica que avanza unos metros por año.

Cuarenta y cinco minutos, con un precio acordado a la entrada, camino al borde del cráter. Las bomas culturales de la carretera, como la de Seneto, reciben a los visitantes con la danza de saltos de los guerreros, la visita a una casa de barro y estiércol y la venta de collares de cuentas. La experiencia es escenificada, pero el dinero queda en la comunidad. Pide permiso antes de fotografiar y no te sientas obligado a comprar. Haz el check-in en el lodge del borde y mira el atardecer sobre el cráter.

Tres horas, US$ 295 por vehículo además de la tasa de entrada. Baja a las 6:30, cuando abre la carretera: los primeros vehículos encuentran a los leones todavía activos y la luz baja. El fondo tiene cerca de 260 km² rodeados por paredes de 600 metros, con búfalos, ñus, cebras, hipopótamos, hienas y uno de los últimos grupos de rinocerontes negros de Tanzania, que suelen quedarse lejos de la pista: lleva prismáticos.

Treinta minutos, en la parada de la mañana. El lago alcalino del centro del cráter atrae flamencos enanos a la orilla y manadas de ñus alrededor. Come el tentempié dentro del vehículo: en la zona de pícnic de Ngoitoktok, los milanos bajan en picado para robar la comida de la mano. Sal del cráter hacia las 11:00; son cuatro horas de carretera hasta el aeropuerto de Kilimanjaro, a tiempo para el vuelo de la noche.
Sí, para la mayoría de los viajeros de España y Latinoamérica. Se pide en el portal oficial de inmigración de Tanzania, por US$ 50, con pasaporte vigente durante seis meses, foto y billete de vuelta. Pídelo con al menos dos semanas de antelación e imprime la aprobación. El certificado de fiebre amarilla es obligatorio si llegas desde un país con riesgo, como Colombia, Perú, Bolivia o Argentina, o si haces escala de más de 12 horas en uno. Hay malaria en las zonas bajas: consulta a un médico sobre la prevención.
De junio a octubre, en la estación seca: la vegetación baja y los animales se concentran cerca del agua, sobre todo en Tarangire. Enero y febrero son la segunda mejor ventana, con la migración y el nacimiento de las crías en el sur del Serengeti. Abril y mayo traen las lluvias largas, pistas con barro y precios bajos; algunos campamentos cierran.
Las mañanas en el borde del Ngorongoro, a 2.300 metros, son frías en cualquier mes: lleva abrigo.
Vuela al aeropuerto internacional de Kilimanjaro, JRO, entre Arusha y Moshi. KLM, Qatar Airways, Ethiopian, Turkish, Emirates con Flydubai y, desde 2026, Brussels Airlines y la italiana Neos llegan allí, normalmente con una escala desde España o Latinoamérica. El lodge o el operador te recoge en el aeropuerto.
El safari se hace en un 4x4 con techo elevable y chófer guía, contratado con un operador de Arusha. Para terminar en la playa, hay vuelos de una hora de Arusha a Zanzíbar: mira el itinerario de Zanzíbar en 7 días. Para comparar con el vecino, está el itinerario de Kenia con el Masái Mara.
Hay tres categorías. Los campings públicos, con tienda y cocinero, son los más baratos. Los lodges y campamentos de tiendas fijas, con baño privado y pensión completa, son el estándar de quien viaja con operador. Los lodges de lujo en el borde del Ngorongoro y en el Serengeti cuestan más de US$ 800 por noche. Dormir dentro del Serengeti ahorra horas de carretera, pero suma la tasa de concesión por noche, que se cobra aparte.
En el safari casi todas las comidas son en el lodge, en pensión completa, y el almuerzo de los días de ruta va en una caja de pícnic. La comida local de verdad aparece en Arusha y en los pueblos del camino. El plato que todo tanzano recomienda es el nyama choma, carne de cabra o de res asada a la brasa, servida con kachumbari, ensalada de tomate y cebolla, y ugali, la polenta firme de maíz blanco que se come con la mano.

El pilau, arroz especiado con comino, clavo y cardamomo, herencia de la costa suajili, y el mishkaki, brocheta de carne marinada, son los platos de almuerzo más comunes. El plátano macho, ndizi, se sirve cocido o frito; en Mto wa Mbu prueba el plátano rojo que se cultiva en el propio pueblo.
El bocado callejero es el chipsi mayai, patatas fritas mezcladas con huevo batido y doradas en la sartén como una tortilla, que se vende en cualquier puesto de Arusha. Para ver los ingredientes de cerca, pasa una hora en el Mercado Central de Arusha, el Soko Kuu, cerca de la Clock Tower: frutas, especias, café y té de la región.


Qué evitar: el agua del grifo y el hielo fuera de los lodges, la ensalada cruda en los puestos de carretera y la carne de caza ofrecida como manjar, cuya venta está prohibida en Tanzania. Bebe la cerveza local Kilimanjaro o Safari y el café del Kilimanjaro, que los lodges sirven en el desayuno.
Son suficientes para el Circuito Norte clásico: Tarangire, Manyara, dos días completos en el Serengeti central y el cráter, con Olduvai en el camino. Con dos días más, sigue al norte del Serengeti para el cruce del río Mara, de julio a octubre, o al sur, a Ndutu, de diciembre a marzo. Con cuatro más, termina en Zanzíbar.
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Precios verificados el 10 de octubre de 2026. Consulta el valor actual en Área de Conservación del Ngorongoro, tarifas oficiales · Parques Nacionales de Tanzania (TANAPA) · Visado electrónico de Tanzania, portal oficial.
Entre US$ 3.000 y US$ 4.500 por persona, sin el vuelo, en un safari privado de categoría media para dos personas: lodges con pensión completa, 4x4 con chófer guía y cerca de US$ 700 en tasas de parque. El vuelo de ida y vuelta a Kilimanjaro cuesta entre US$ 1.400 y US$ 2.400 desde Latinoamérica, o entre 700 y 1.200 euros desde España. Los grupos de cuatro a seis personas comparten el vehículo y bajan el costo.
La mayoría de los viajeros, incluidos los españoles, mexicanos, argentinos y colombianos, necesita visado de turista, que se pide en el portal oficial de inmigración por US$ 50, con al menos dos semanas de antelación. El certificado de fiebre amarilla es obligatorio si llegas desde un país con riesgo, como Colombia, Perú, Bolivia o Argentina, o si haces escala de más de 12 horas en uno. Consulta a un médico sobre la prevención de la malaria.
Depende de la zona. De diciembre a marzo los ñus están en las llanuras del sur, cerca de Ndutu, y en febrero nacen las crías. En junio y julio cruzan el río Grumeti, en el oeste, y de julio a octubre el río Mara, en el norte. El Serengeti central de este itinerario tiene leones y leopardos todo el año; si la migración es la prioridad, el operador mueve los días 4 y 5 a la zona correcta del mes.
En la práctica, no: conducir por tu cuenta en los parques está permitido, pero es raro, y las tasas, el vehículo y las reservas de lodge las gestionan operadores locales. Contrata un operador de Arusha con licencia y miembro de TATO, la asociación de operadores de Tanzania, pide el itinerario por escrito con las tasas incluidas y confirma que el vehículo tiene techo elevable.
Lo habitual es de US$ 20 a US$ 30 por día para el chófer guía, sumados entre todo el grupo y entregados en efectivo el último día. En los lodges, usa la caja de propinas de la recepción, que se reparte entre el personal. Lleva billetes de dólar impresos a partir de 2013: los antiguos suelen rechazarse.


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