Tasmania · Hobart · Port Arthur · Freycinet · Bay of Fires · Launceston · Cradle Mountain · 10 min de lectura
7 días · 10 ciudades
Duración
7 días
Presupuesto estimado
A$ 2.000 a 3.000 por persona, sin vuelo
Mejor época
Diciembre a marzo, en el verano austral
Visa
España con eVisitor; Latinoamérica, visa 600
Este itinerario Tasmania 7 días es un viaje en coche de unos 900 km, entrando por Hobart y saliendo por Launceston para no repetir carretera. La decisión que lo organiza: dos días y medio en Hobart y Port Arthur, después la costa este y las montañas, con una noche en cada lugar.
En resumen: Hobart, MONA, Port Arthur, Freycinet, Bay of Fires, Launceston y Cradle Mountain. Visado, época y comida están al final.

Una hora y media, gratis. El aeropuerto de Hobart está a 20 minutos del centro; después del check-in, empieza por Salamanca Place, la hilera de almacenes de arenisca construidos en la década de 1830 para guardar lana, grano y aceite de ballena. Hoy son galerías, tiendas de diseño y bares. Si llegas un sábado, es día del Salamanca Market, de 8:30 a 15:00. Baja hasta Constitution Dock, a cinco minutos a pie, para ver los barcos de pesca.

Cuarenta y cinco minutos a pie. Desde el centro de Salamanca Place sube los Kelly’s Steps, una escalinata de 1839, y sales a Battery Point, el barrio de marineros y pescadores del siglo XIX. Arthur Circus es su plaza redonda, rodeada de casitas georgianas de colores de la década de 1840. Vuelve por Hampden Road, con cafés y panaderías, y cena cerca del muelle.

Cuatro horas con el ferry, entrada de unos A$ 39 y ferry de unos A$ 30 ida y vuelta, comprados juntos en la web del museo. El ferry sale del Brooke Street Pier y remonta el río Derwent en 25 minutos hasta el pie del museo. El MONA se excavó en la arenisca y abrió en 2011 con la colección de David Walsh, que mezcla antigüedades egipcias con arte contemporáneo hecho para provocar. Recoge el dispositivo de audio en la entrada: las obras no tienen cartela. Comprueba los días de apertura, porque el museo cierra algunos días de la semana.

Una hora y media, gratis, a 40 minutos en coche del centro por la Pinnacle Road. Vale la pena con cielo despejado: desde el mirador, a 1.271 metros, se ve todo Hobart, el río Derwent y la península de Tasman. El tiempo cambia rápido y puede hacer 10 grados menos que en la ciudad, incluso en verano: lleva abrigo. La carretera cierra con nieve o hielo; compruébalo antes de salir. Si la cima está dentro de la nube, cámbiala por una tarde en Battery Point y sube temprano al día siguiente.

Treinta minutos, gratis. Sal de Hobart a las 8:00; en una hora y cuarto llegas a Eaglehawk Neck, el istmo estrecho que da acceso a la península de Tasman. Un sendero corto baja hasta la plataforma de roca agrietada en bloques rectangulares, que parece un suelo hecho a mano. Ve con marea baja, cuando los charcos reflejan el cielo, y cuidado con las algas resbaladizas.

Treinta minutos, a cinco minutos en coche. El Tasman Arch es un arco de roca de unos 30 metros de altura excavado por el mar, y a 300 metros está el Devils Kitchen, una grieta profunda donde rompen las olas. Los dos miradores salen del mismo aparcamiento. Si hay tiempo, el Tasman Blowhole está a dos minutos.

Cuatro horas, entrada de unos A$ 53, válida dos días seguidos, con visita guiada de 40 minutos y un crucero de 20 minutos por la bahía incluidos. Port Arthur recibió presos de 1830 a 1877 y es Patrimonio Mundial de la Unesco. Empieza por la visita guiada para entender la distribución, después entra en la penitenciaría en ruinas, en la Separate Prison, donde el castigo era el silencio, y en la casa del comandante. El tour nocturno de fantasmas se paga aparte. Vuelve a Hobart, a una hora y media, para dormir.
Una hora, gratis, a 25 minutos de Hobart, camino de la costa este. El puente de arenisca lo construyeron presos en 1823 y es el más antiguo todavía en uso en Australia. Crúzalo a pie, baja a la orilla para la foto de los arcos y da una vuelta por la calle principal del pueblo, con casas georgianas y panaderías. Después son dos horas y media hasta Coles Bay; cerca de Swansea, para en el Spiky Bridge, un puente de presos de 1843 con piedras puntiagudas en el pretil.
Cuarenta minutos, con el pase de parques. Después del check-in en Coles Bay, sube en coche hasta el faro: la pasarela circular de 20 minutos bordea los acantilados de granito con vistas a la costa este. De septiembre a noviembre pasan ballenas mar adentro.

Una hora, gratis, a cinco minutos en coche. La pequeña cala tiene agua verde clara entre rocas de granito con liquen naranja y mira al oeste, lo que la convierte en el mejor lugar del parque para el atardecer, con las montañas The Hazards a la izquierda. El agua está fría en cualquier mes, pero protegida.

Dos horas, con el pase de parques. Empieza a las 7:30, antes de los autobuses de excursión: el sendero sube unos 1,3 km por escalones de piedra entre los montes Amos y Mayson y lleva de 45 minutos a una hora en cada sentido. Desde el mirador se ve la bahía en forma de copa y la arena blanca. Bajar hasta la playa suma una hora y media ida y vuelta, con una subida dura al regresar.

Treinta minutos, a la salida del parque, a 25 minutos de Coles Bay. Es una playa larga de arena clara, con dunas y rocas de granito, casi siempre vacía porque no tiene servicios. Camina hasta las rocas del norte y sigue viaje.

Treinta minutos, gratis, junto al centro de Bicheno. Con mar movido, el agua entra por una grieta del granito y sube en chorros de varios metros; mantente lejos del borde, porque empapa a quien se acerca demasiado. Almuerza en el pueblo y sigue una hora y media hasta Binalong Bay.

Dos horas, gratis. Binalong Bay es la entrada sur de la Bay of Fires, una franja de unos 50 km de playas de arena blanca. El naranja de las rocas de granito es un liquen, no el fuego del nombre: en 1773 el navegante Tobias Furneaux vio las hogueras de los aborígenes en la costa. Camina por las rocas del extremo sur de la playa y, si te quedan fuerzas, sigue en coche hasta The Gardens, a 13 km, al final de la carretera.

Una hora y cuarenta y cinco minutos, entrada gratuita. Sal de Binalong Bay a las 7:45: son dos horas por la carretera del interior hasta Launceston. La garganta del río South Esk empieza a 15 minutos a pie del centro. Cruza el puente colgante Alexandra hasta el First Basin, con piscina pública gratuita en verano, y sube al telesilla, de unos A$ 21 ida y vuelta, que tiene el tramo único más largo del mundo en su tipo. Almuerza en la ciudad y sigue hasta Cradle Mountain, a dos horas.

Tres horas, con el pase de parques y el autobús interno de unos A$ 15. Después del check-in, deja el coche en el centro de visitantes: la carretera al lago está cerrada a los coches particulares buena parte del día y el autobús pasa cada 10 a 20 minutos. La vuelta al Dove Lake tiene 6 km, casi toda por pasarela de madera, y lleva de dos a tres horas. La foto clásica es la del cobertizo de botes de 1940 con el Cradle Mountain detrás. Al volver, busca wombats en las praderas de Ronny Creek.

Treinta minutos, gratis, junto a los hoteles de la entrada del parque. El circuito sigue el arroyo Pencil Pine entre troncos cubiertos de musgo y tiene túneles con forma de madriguera de wombat para los niños. A cinco minutos está la cascada Pencil Pine Falls.

Dos horas, con el pase de parques. Toma el primer autobús al Dove Lake y sube por el sendero del Lake Lilla hasta el Wombat Pool, un pequeño lago entre la vegetación de montaña; si tienes fuerzas, sigue 30 minutos más hasta el Marions Lookout, con vista de todo el Dove Lake. El sendero es empinado en tramos y el tiempo cambia rápido: lleva abrigo y agua. Para una mañana más tranquila, el santuario Devils@Cradle, en la entrada del parque, muestra el demonio de Tasmania de cerca.

Cuarenta y cinco minutos, gratis, a una hora de Cradle Mountain. El pueblo se reinventó en los años 80 pintando la historia local en las fachadas, y hoy hay decenas de murales en la calle principal, con el Mount Roland al fondo. Almuerza allí y sigue hasta el aeropuerto de Launceston, a una hora y media, a tiempo para el vuelo de la tarde.
Sí, porque Tasmania es parte de Australia, y el tipo depende del pasaporte. Los ciudadanos de España y de casi toda la Unión Europea piden el eVisitor, gratis y en línea. Los de América Latina, como México, Argentina, Chile y Colombia, necesitan el visado de visitante, subclase 600, pedido en línea por ImmiAccount con una tasa.
Todos son electrónicos y van ligados al pasaporte. Al llegar a Tasmania, aunque vengas de Melbourne o Sídney, las frutas y verduras frescas están prohibidas: tíralas antes de aterrizar.
De diciembre a marzo, en el verano austral: días largos, con luz hasta las 21:00, y de 20 a 25 grados, buenos para senderos y playas. Es también la temporada más cara y llena; reserva Coles Bay y Cradle Mountain con meses de antelación. Marzo y abril traen el otoño, con menos gente y los árboles de Cradle Mountain cambiando de color.
En invierno, de junio a agosto, puede nevar en el kunanyi y en Cradle Mountain, y los días son cortos para conducir con luz.
No hay vuelo directo desde España ni desde Latinoamérica. Vuela a Melbourne o Sídney, con escala en Asia, Oriente Medio o Santiago de Chile, y toma un vuelo doméstico de poco más de una hora hasta Hobart. Para volver, sal por Launceston, con vuelos a Melbourne, Sídney y Brisbane.
Recoge el coche en Hobart y devuélvelo en Launceston. Se conduce por la izquierda, las carreteras son de doble sentido y con muchas curvas, y los animales cruzan al amanecer y al anochecer: planea llegar a cada parada con luz. Para sumar el desierto del outback en el mismo viaje, mira el itinerario del Red Centre y Uluru en 6 días.
Tasmania come lo que pesca y lo que cultiva. El plato que todo tasmano recomienda es la scallop pie, un pastel de hojaldre relleno de vieiras enteras en una salsa suave de curry, que venden las panaderías de carretera de todo el estado. En la costa este, las ostras del Pacífico criadas en la Great Oyster Bay se abren al momento en las granjas de Coles Bay, desde unos A$ 25 la docena: es el almuerzo del Día 4 o del Día 5.

En Hobart, el almuerzo del sábado es en el Salamanca Market, de 8:30 a 15:00, con puestos de salmón ahumado, quesos, manzanas y miel de leatherwood, un árbol que solo existe en Tasmania. Para pescado y marisco, la dirección clásica es Mures, en Constitution Dock: abajo, el mostrador de fish and chips con pescado local, como el trumpeter y el flathead; arriba, el restaurante con vista al muelle.


Para beber, el clima frío favorece el pinot noir y los espumosos, sobre todo del valle del Tamar, cerca de Launceston, y las destilerías de whisky de la isla ganaron fama en los últimos 20 años. Qué evitar: llegar a Coles Bay o a Cradle Mountain de noche sin reserva para cenar, porque hay pocas cocinas y cierran pronto, hacia las 20:00. Y no traigas fruta ni verdura del continente: Tasmania prohíbe su entrada en el aeropuerto.
Son suficientes para el circuito clásico del este y del norte: Hobart, Port Arthur, Freycinet, Bay of Fires, Launceston y Cradle Mountain, con una noche en cada base y sin prisa en los senderos principales. Queda fuera la costa oeste, con Strahan y el río Gordon, que pide dos días más, y Bruny Island y Maria Island, que piden un día cada una desde Hobart.
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Precios verificados el 10 de octubre de 2026. Consulta el valor actual en Parks and Wildlife Service Tasmania, pases · Port Arthur Historic Site, entradas · MONA, entradas y ferry · Devils@Cradle, visitas.
Entre A$ 2.000 y A$ 3.000 por persona, sin el vuelo internacional, para una pareja en hoteles de categoría media, con coche de alquiler, comidas y unos A$ 260 en entradas y pases. El vuelo a Hobart, ida y vuelta, cuesta de 1.300 a 2.000 euros desde España y de US$ 1.800 a US$ 2.800 desde Latinoamérica. En verano, de diciembre a febrero, el alojamiento en Coles Bay y Cradle Mountain sube y se agota pronto.
Sí, porque Tasmania es un estado de Australia. Los ciudadanos de España y de casi toda la Unión Europea piden el eVisitor, gratis y en línea; los de Latinoamérica, como México, Argentina, Chile y Colombia, necesitan el visado de visitante, subclase 600, con tasa. No hay control migratorio entre el continente y Tasmania, pero sí bioseguridad: no pueden entrar frutas ni verduras frescas.
En la práctica, sí. El transporte público entre ciudades es escaso y no llega a Freycinet, a la Bay of Fires ni a Cradle Mountain en horarios útiles. Recoge el coche en Hobart y devuélvelo en Launceston, pagando la tarifa por devolución en otra ciudad. En Australia se conduce por la izquierda; lleva el permiso internacional de conducir junto con el tuyo.
Sí. Freycinet y Cradle Mountain exigen el pase del Parks and Wildlife Service. El Holiday Pass por vehículo, de unos A$ 96, vale hasta dos meses para hasta ocho personas en el mismo coche y cubre todos los parques de esta ruta; cómpralo en línea antes de salir. El autobús interno de Cradle Mountain hasta el Dove Lake se paga aparte.
En libertad es nocturno y difícil de ver; los atropellados en la carretera muestran que existe, pero no es una excursión. La forma segura es un santuario: Devils@Cradle, en la entrada de Cradle Mountain, organiza visitas guiadas con alimentación por unos A$ 38 y destina parte de la entrada al programa que protege a la especie de un cáncer facial contagioso.

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