Portugal · Madeira · Funchal · Pico do Arieiro · Porto Moniz · Câmara de Lobos · 9 min de lectura
5 días · 6 ciudades
Duración
5 días
Presupuesto estimado
€ 550 a 900 por persona, sin vuelo
Mejor época
Abril a junio y septiembre a octubre
Visa
Sin visado para la UE y casi toda LatAm
Este itinerario Madeira 5 días usa Funchal como base y un coche de alquiler para cubrir toda la isla en excursiones de un día. La decisión que lo organiza es reservar antes los senderos oficiales, que desde 2026 tienen horario de entrada.
En resumen: Funchal, Pico do Arieiro, 25 Fontes y Porto Moniz, Monte y Cabo Girão, São Lourenço el día del vuelo. Visado, época y comida están al final.

Veinte minutos, entrada gratuita. Después del check in, empieza por la catedral de finales del siglo XV, en el centro: por fuera es piedra volcánica oscura; por dentro, mira hacia arriba, al techo de cedro de la isla tallado en estilo mudéjar.

Una hora, gratis, a 500 metros de la catedral. El mercado cierra a las 19 h de lunes a viernes y a las 14 h el sábado, y no abre el domingo, por eso entra el primer día. En el patio hay flores y frutas que solo tiene la isla, como el maracuyá banana y la chirimoya; al fondo, la lonja vende el pez sable negro, de ojos enormes y cuerpo de anguila, pescado a mil metros de profundidad.
Prueba antes de comprar: algunos puestos cobran caro al turista la fruta cortada. Pregunta el precio por kilo.

Dos horas, con cena. Saliendo del mercado hacia el este ya estás en la Zona Velha, el barrio de los pescadores. Desde 2010, el proyecto artE de portas abErtas convirtió las puertas de la Rua de Santa Maria en lienzos: hay más de doscientas pintadas, de escenas de pesca a retratos.
Es también la calle de los restaurantes con mesa en la acera. Al final está el Fuerte de São Tiago, amarillo, y aquí sale el teleférico que usarás el Día 4.

Cinco a seis horas ida y vuelta, con reserva pagada de € 10,50 en SIMplifica para el recorrido completo. Son 40 minutos en coche desde Funchal hasta el aparcamiento de la cima, a 1.818 metros. Llega antes del amanecer: el mar de nubes bajo los picos es la razón de que sea el sendero más famoso de la isla.
La PR1 tiene 7 km de escaleras, túneles y cresta con cables hasta el Pico Ruivo, el punto más alto de Madeira, a 1.862 metros. Reabrió en abril de 2026, tras 20 meses cerrada por el incendio de 2024, y aún tiene días de cierre puntual por obras: revisa el portal antes de reservar. Si no te da el físico, la reserva parcial (€ 4,50) cubre el tramo hasta el Pico do Gato.

Una hora y cuarto, 3 km ida y vuelta casi sin subida, a 15 minutos en coche bajando hacia el norte. El camino sale de Ribeiro Frio, que tiene un criadero de truchas y restaurantes de trucha a la parrilla para comer, y termina en un balcón sobre el valle con los picos que acabas de cruzar.

Una hora, gratis, 20 minutos más al norte. Las casitas triangulares con techo de paja eran la vivienda de los campesinos de la costa norte; las del centro, junto al ayuntamiento, están restauradas y algunas son tiendas de artesanía. Es una foto rápida que cierra bien el día antes de volver a Funchal por el túnel.
Tres horas y media, 9 km ida y vuelta, reserva de € 4,50. Sal de Funchal a las 8 h: es una hora en coche por la meseta de Paul da Serra hasta Rabaçal, y a las 10 h el aparcamiento se llena. El camino va junto a la levada, el canal de riego, dentro de la Laurisilva, el bosque de laureles que es Patrimonio de la Humanidad.
Al final, decenas de manantiales caen por una pared de roca a una laguna. Lleva chaqueta: Rabaçal está a mil metros y hace mucho más frío que en Funchal.

Cuarenta y cinco minutos, gratis, 20 minutos al norte de Rabaçal. El prado con árboles retorcidos cubiertos de musgo es el lugar más fotografiado de Madeira en día de niebla, que aquí es la regla después del mediodía. Quédate en el césped y no entres en el cercado de las vacas.

Dos horas, € 1,50, de 9 h a 19 h en verano y hasta las 17 h en invierno. La carretera baja de Fanal al extremo noroeste de la isla, donde la lava formó piscinas que el mar llena con cada ola. El complejo de pago tiene socorristas y vestuarios; junto al fuerte hay pozas gratuitas, de roca cortante y sin vigilancia.
El agua está entre 18 y 23 grados todo el año. Come allí mismo, en uno de los restaurantes de pescado del paseo marítimo.

Media hora, gratis, 10 km al este por la carretera de la costa norte. La playa del puerto de Seixal tiene arena volcánica negra y acantilados verdes detrás. A la salida, para en el mirador del Véu da Noiva, la cascada que cae directo al mar. Vuelve a Funchal por el túnel de São Vicente en 45 minutos.

Quince minutos, € 14,50 solo ida. La estación está en la Zona Velha, junto al Jardim Almirante Reis, y la cabina sube sobre los tejados hasta 550 metros. Compra solo la ida: la bajada es en carro de cesta. Deja el coche en el hotel hasta la tarde.

Dos horas, € 18, menores de 14 años gratis. El jardín está junto a la estación del teleférico y baja en terrazas: estanques con carpas, helechos arbóreos, cícadas raras y una serie de paneles de azulejo portugués de cinco siglos. Ponte las zapatillas del día anterior: hay muchas escaleras.

Diez minutos, € 27,50 una persona o € 35 dos, en efectivo, de lunes a sábado. Los carros salen justo debajo de la iglesia de Nossa Senhora do Monte, guiados por dos carreiros vestidos de blanco y con sombrero de paja que frenan con la suela de las botas. Bajan 2 km hasta Livramento, donde hay taxis para volver al centro.

Una hora y media, gratis, a 15 minutos en coche al oeste de Funchal. El pueblo de pescadores tiene barcos de colores en la bahía y, a la entrada, el mirador donde Winston Churchill pintó el paisaje en 1950. Baja al puerto y prueba la poncha en uno de los bares del Largo do Poço: aguardiente de caña, miel y limón, batida con un palo de madera.

Quince minutos, gratis, en el mismo puerto. El artista portugués Bordalo II montó con basura reciclada el lobo marinho, la foca monje que dio nombre al pueblo y que todavía vive en las islas Desertas, enfrente.

Una hora, € 5 desde 2026, a 10 minutos en coche al oeste de Câmara de Lobos. La plataforma de cristal está sobre uno de los acantilados más altos de Europa, y abajo se ven las fajãs, huertas cultivadas en la franja de tierra entre el acantilado y el mar. Ve al final de la tarde, cuando el sol se pone sobre el mar y los grupos de excursión ya se fueron.

Tres horas, 8 km ida y vuelta, reserva de € 4,50. Son 40 minutos en coche desde Funchal hasta el aparcamiento de la Baía d’Abra, pasando por el aeropuerto. La península es lo contrario del resto de la isla: seca, sin árboles, de roca roja y ocre, con islotes en el mar a ambos lados. Empieza temprano, porque no hay sombra, y lleva agua.

Una hora y cuarto, con almuerzo, de camino de vuelta. En la bahía de Machico desembarcaron los navegantes portugueses en 1419. La playa de arena dorada está frente al pueblo y el aeropuerto queda a 10 minutos: devuelve el coche con dos horas de margen antes del vuelo.
Madeira es Portugal y espacio Schengen. Los ciudadanos de España y de la Unión Europea entran solo con el documento de identidad. Argentina, Chile, Colombia, México, Perú, Uruguay y la mayor parte de Latinoamérica no necesitan visado para estancias de hasta 90 días; Bolivia, Cuba, Ecuador y República Dominicana sí lo necesitan. Basta el pasaporte válido al menos tres meses después de la salida, con billete de vuelta, reserva y seguro de viaje.
El ETIAS, la autorización electrónica de la Unión Europea para quien no necesita visado, tiene inicio previsto para el último trimestre de 2026: revisa el sitio oficial antes de volar. Si conectas en Lisboa o Madrid, el control de fronteras se hace allí.
Madeira tiene clima templado todo el año, de 17 a 25 grados en Funchal. Abril a junio y septiembre a octubre son los mejores meses: senderos secos, mar templado y menos gente que en agosto. En invierno Funchal sigue agradable, pero las montañas tienen lluvia y niebla, y la PR1 puede cerrar por viento.
El tiempo cambia en minutos y varía de un lado de la isla al otro: mira las webcams del Pico do Arieiro antes de subir. La Nochevieja, con fuegos sobre la bahía de Funchal, y la Fiesta de la Flor, en mayo, llenan los hoteles.
Desde España hay vuelos directos a Funchal; desde Latinoamérica, vuela a Lisboa o Madrid y conecta a Funchal (desde Lisboa, 1 h 45). El aeropuerto está en Santa Cruz, a 20 minutos del centro. Alójate en Funchal, que tiene la mayor oferta de hoteles y restaurantes, y recorre la isla en excursiones de un día: nada queda a más de hora y media en coche.
Alquila el coche desde el Día 2 y elige automático, porque las cuestas de Funchal son empinadas. Vías rápidas y túneles cruzan la isla; las carreteras antiguas de la costa norte son estrechas y lentas. Sin coche, hay autobuses urbanos en Funchal y excursiones en furgoneta al Arieiro y Porto Moniz.
Sí. Desde enero de 2026 todos los senderos oficiales, los PR, exigen reserva en el portal SIMplifica del gobierno regional, con franja de entrada de 30 minutos. La tasa es de € 4,50 por sendero y de € 10,50 por la PR1 completa hasta el Pico Ruivo; el pase del día para dos senderos o más cuesta € 9, y el de 3 días, € 22,50. Los menores de 12 años no pagan.
Este itinerario necesita tres reservas: PR1 el Día 2, PR6 (25 Fontes) el Día 3 y PR8 (São Lourenço) el Día 5. Balcões, el Día 2, no está en la lista de senderos de pago. Hay control y multa para quien entra sin reserva.
La cocina madeirense es de montaña y de mar a la vez. El plato que todo el mundo pide es la espetada: dados de carne de vaca con ajo y laurel, asados en una brocheta de palo de laurel y servidos colgados sobre la mesa.
Llega con bolo do caco, pan plano de batata dulce cocido sobre una piedra y servido caliente con mantequilla de ajo, que también se vende en puestos callejeros.

De entrante, pide lapas a la plancha con mantequilla, ajo y limón. De principal, el filete de espada con plátano, el pez sable negro del mercado rebozado y servido con plátano frito, combinación que suena rara y funciona.


En Funchal, el Armazém do Sal, en un antiguo almacén de sal de muros de piedra en la Rua da Alfândega, está recomendado por la Guía Michelin y cocina la isla con el pescado del día. Reserva para la cena del Día 1; cierra los domingos.

Para beber, la poncha, de aguardiente de caña, miel y limón, en los bares del Largo do Poço de Câmara de Lobos, y el vino de Madeira, fortificado, en las bodegas del centro de Funchal. Qué evitar: los restaurantes con camarero llamando en la puerta de la Rua de Santa Maria y carta en seis idiomas, y la pizza congelada servida como comida local.

Son suficientes para lo esencial de la isla principal: los dos senderos más famosos, las piscinas de lava, Monte y los acantilados del sur y del este, sin prisa y durmiendo siempre en el mismo hotel. Lo que queda fuera pide dos o tres días más: la Levada do Caldeirão Verde, el teleférico de la Fajã dos Padres y el faro de la Ponta do Pargo, y Porto Santo, la isla vecina de playa de arena dorada, a 2 h 15 en ferry.
Si quieres otro archipiélago del Atlántico, tenemos el itinerario de Cabo Verde en 7 días. Y para seguir por tierra desde Lisboa, el de Andalucía en tren.
Precios verificados el 06 de octubre de 2026. Consulta el valor actual en SIMplifica, reserva oficial de senderos · Monte Palace Tropical Garden · Teleférico de Funchal · Visit Madeira, Cabo Girão.
Entre € 550 y € 900 por persona, sin el vuelo, compartiendo habitación doble de categoría media en Funchal: hotel, comida, coche de alquiler por cuatro días y las entradas de los senderos, el teleférico, el Monte Palace, el carro de cesta y Cabo Girão. Desde España hay vuelos directos a Funchal; desde Latinoamérica, el vuelo con conexión en Lisboa o Madrid ronda US$ 1.100 a 1.800 ida y vuelta.
Sí. Desde el 1 de enero de 2026 todo sendero oficial (PR) exige reserva con franja de entrada de 30 minutos en el portal SIMplifica del gobierno regional. La tasa es de € 4,50 por sendero, € 10,50 por la PR1 completa hasta el Pico Ruivo, y hay pases de 3 y 7 días. Los menores de 12 años no pagan.
Para este itinerario, sí. Funchal se recorre a pie, pero el Pico do Arieiro, Rabaçal, Fanal y la Ponta de São Lourenço no tienen autobús en horario útil. Las carreteras son buenas, con muchos túneles, pero las calles de Funchal son empinadas: mejor cambio automático. La alternativa sin coche son las excursiones en furgoneta que salen de Funchal.
Vale como experiencia única, no como transporte: son 10 minutos y unos 2 km hasta Livramento, por € 27,50 una persona o € 35 dos, en efectivo. Funciona de lunes a sábado. Al final hay que tomar taxi o autobús de vuelta al centro.
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