Praia · Cidade Velha · Serra Malagueta · Tarrafal · Isla de Sal · Santa Maria · 12 min de lectura
7 días · 4 ciudades
Duración
7 días
Presupuesto estimado
650 a 1.150 euros por persona, sin vuelos
Mejor época
De noviembre a junio, en la seca
Visa
Según el país; prerregistro EASE y tasa
Este itinerario de 7 días por Cabo Verde une dos islas: tres días en Santiago, la isla de la historia y la sierra, y cuatro en Sal, la isla de las playas. La decisión que ordena el viaje es llegar por Praia y salir por Sal.
En resumen: la capital, la primera ciudad colonial de los trópicos, la sierra hasta Tarrafal, y las salinas, Buracona y el viento de Sal. Requisitos y comida están al final.

Cerca de 1 h 30, gratis, a pie. Tras el check-in, sube al Plateau, la meseta donde nació la ciudad, y recorre la calle peatonal 5 de Julho hasta la plaza Alexandre Albuquerque, con la iglesia mayor y el ayuntamiento.
Al final de la avenida está el Palacio Presidencial, de finales del siglo 19, con la guardia en la puerta, y desde el muro de al lado se ve el puerto y el barrio de Gamboa. El mercado municipal, en medio del Plateau, es el sitio para comprar fruta, queso de cabra y grogue.
Gratis, 1 h 30, a 2 km del Plateau por el barrio de Prainha. Es la playa urbana más concurrida de la capital, con arena clara y mar casi siempre tranquilo; el fin de semana se llena de familias y partidos de fútbol.
Quédate al atardecer y cena en uno de los restaurantes de Prainha, justo encima, donde por la noche hay música en directo, de la morna al funaná.

Cerca de 1 h 15, entrada de pocos euros, a 15 km de Praia, 20 minutos en taxi o en hiace, la furgoneta colectiva. Empieza por la fortaleza, en lo alto del cerro, con la luz de la mañana y antes del calor, y baja a pie al pueblo después.
Cidade Velha, la antigua Ribeira Grande, se fundó en 1462 y se considera la primera ciudad construida por europeos en los trópicos; es Patrimonio Mundial de la Unesco desde 2009. La fortaleza se terminó en 1593, tras los ataques de corsarios como Francis Drake, y desde sus murallas se ve el valle, el pueblo y el mar.

Parada rápida, 30 minutos, gratis, al final de la bajada. En el camino pasa por las ruinas de la Sé Catedral, la primera de África occidental. En la plaza junto al mar está la picota de mármol de 1520, donde se castigaba y vendía a africanos esclavizados: Ribeira Grande fue el primer gran centro de la trata atlántica. Hoy la plaza tiene puestos de artesanía y bares a la sombra de los árboles.

Parada rápida, 30 minutos, a 100 metros del Pelourinho. Esta calle de casas bajas de piedra, algunas aún con techo de paja, está entre las primeras calles trazadas por europeos en el África subsahariana. Aquí vive gente, así que pide permiso antes de fotografiar puertas y patios.

Cerca de 30 minutos, gratis, al final de la Rua Banana. Construida a partir de 1495, se considera la iglesia colonial más antigua aún en pie del África subsahariana, con una capilla lateral de arco manuelino y lápidas de piedra en el suelo.
Almuerza pescado a la parrilla en uno de los restaurantes de la orilla antes de volver a Praia, y prueba el grogue de los pequeños alambiques de caña del valle.

Parada rápida, 45 minutos, a 25 km de Praia por la carretera del interior. Alquila coche para este día o contrata un conductor: la carretera de Praia a Tarrafal cruza la isla por la sierra en unas 2 horas sin paradas. El jardín, en el valle verde de São Jorge dos Órgãos, reúne las plantas nativas de Cabo Verde y muestra la otra cara de la isla, lejos de la costa seca.

Cerca de 2 horas, con un sendero corto desde el centro de visitantes, junto a la carretera a Tarrafal. La sierra supera los 1.000 metros y, con la humedad que sube del mar, es verde y a menudo está cubierta de niebla.
El sendero más hecho baja por valles en terrazas con vista a los picos escarpados del norte. Pregunta en el centro de visitantes por el estado del camino y lleva chaqueta: arriba hace frío aunque en la playa haga calor. Cerca, en la zona de Espinho Branco, vive la comunidad de los Rabelados, que rechazó durante décadas la Iglesia oficial y hoy es conocida por sus pinturas.

Cerca de 1 h 30, entrada barata, 3 km antes del pueblo de Tarrafal. Haz el check-in y vuelve para la visita a media tarde.
El régimen de Salazar abrió el campo en 1936 para presos políticos portugueses, que lo llamaban el Campo de la Muerte Lenta, y lo reabrió en 1961 para militantes de las independencias de Angola, Guinea-Bisáu y Cabo Verde. Las celdas, la frigideira, una celda de castigo expuesta al sol, y los paneles con los nombres de los muertos hacen de esta la visita más dura del viaje.

Gratis, 1 h 30, al final de la tarde. La bahía de arena clara y agua tranquila, protegida del viento, es la mejor playa de baño de Santiago, con cocoteros, barcas de pesca de colores y el Monte Graciosa al fondo.
Los pescadores llegan con la captura al final del día, y los puestos de la arena asan lo que trae el barco. Quédate al atardecer, que cae directo sobre el mar.

Cerca de 2 horas, gratis. Sal temprano de Tarrafal hacia el aeropuerto de Praia, 2 horas por carretera, y toma el vuelo interno a Sal, de unos 50 minutos. Los horarios de los vuelos internos cambian a menudo: compra con antelación y deja margen para retrasos.
La playa de Santa Maria, en el sur de la isla, es la más bonita de Sal: arena blanca, mar turquesa y agua más tranquila que en la costa este, porque la punta de la isla corta el viento. Los hoteles quedan a un lado y el pueblo al otro, con la arena pública delante de todos.

Parada rápida, 45 minutos, gratis, en el centro del pueblo. En el muelle de madera los pescadores desembarcan atún, mero y wahoo y limpian el pescado allí mismo, delante de quien pasa. Al final de la tarde los niños se tiran al agua desde la punta, y el atardecer desde el muelle es el encuentro diario del pueblo.
Cerca de 2 horas, entrada de pocos euros, a 25 km de Santa Maria. Alquila coche o quad, o haz la excursión de medio día que venden las agencias del pueblo, que junta Pedra de Lume, Buracona y Shark Bay.
Las salinas están dentro del cráter de un volcán extinto, al que se llega por un túnel excavado en la roca. La sal se explotó desde el siglo 18 y se exportaba hasta Brasil. En las balsas de baño el agua es tan salada que el cuerpo flota sin esfuerzo: quítate reloj y anillos y que no te entre en los ojos. Hay duchas a la salida.
Cerca de 1 h 30, entrada barata, a 20 minutos de Pedra de Lume, en la costa noroeste. Llega entre las 11 y las 13 h, cuando el sol en lo alto entra en la grieta del Ojo Azul y enciende el agua de un azul que parece iluminado desde abajo.
Al lado, la piscina natural entre rocas volcánicas es buena para nadar con el mar en calma. Con mar fuerte las olas pasan por encima de las rocas: haz caso al socorrista.

Parada rápida, 30 minutos, gratis, a la salida norte del pueblo. Santa Maria nació en el siglo 19 alrededor de estas salinas, que exportaban sal a Brasil y a Europa desde el muelle. Hoy la llanura blanca es un paseo corto, mejor a primera hora, antes del sol fuerte.
Cerca de 2 h 30, gratis, a 4 km de Santa Maria. La costa este recibe el alisio de frente y es uno de los mejores lugares del mundo para el kitesurf de noviembre a mayo: las escuelas de la playa alquilan equipo y dan clases para principiantes.
No es playa de baño tranquila, por el viento y las corrientes. Un poco al norte, en la bahía de Parda, está Shark Bay, donde tiburones limón jóvenes nadan en agua poco profunda y se ven desde la arena, con guía obligatorio.

Gratis, 1 h 30, a 3 km de Santa Maria por la costa oeste. La playa recibe las olas largas que traen pruebas del circuito mundial de windsurf y kitesurf de olas, y ver a los profesionales de cerca es el plan.
El baño es para quien sabe nadar en mar con olas. Quédate al atardecer, el mejor de la isla, y vuelve a cenar al pueblo.

Cerca de 2 horas, gratis, a 15 minutos del aeropuerto. La bahía de la costa oeste es área marina protegida, con pozas de marea entre rocas rojizas, agua tranquila para esnórquel y el Monte Leão, que parece un león tumbado, al lado.
De julio a octubre las tortugas bobas desovan en las playas de la isla; si viajas en esa época, las organizaciones locales hacen salidas nocturnas guiadas para ver la puesta.

Parada rápida, 45 minutos, a 10 minutos del aeropuerto. El pueblo de pescadores es el puerto principal de Sal, con casas de colores, murales y barcas de madera en el muelle. Almuerza el pescado del día en uno de los restaurantes del puerto antes del vuelo.
Depende de la nacionalidad. Los ciudadanos de España y del resto de la Unión Europea, de Argentina, Uruguay y Brasil no necesitan visado para turismo, pero la entrada tiene dos requisitos: el prerregistro en el portal oficial EASE, ease.gov.cv, con datos del vuelo y del alojamiento, al menos cinco días antes, y la Tasa de Seguridad Aeroportuaria, de 3.400 escudos, unos 31 euros, pagada en línea en el mismo portal. El vuelo interno entre Praia y Sal tiene su propia tasa, de 150 escudos.
Desde el 1 de enero de 2026, los ciudadanos de 91 países, entre ellos México, Chile, Colombia, Perú, Bolivia, Ecuador, Paraguay y Venezuela, necesitan visado previo tramitado en una embajada de Cabo Verde, salvo si tienen permiso de residencia de la Unión Europea, Reino Unido, Estados Unidos, Canadá o Brasil. El pasaporte debe tener seis meses de validez.
De noviembre a junio, la estación seca, con 24 a 28 grados y casi sin lluvia. De diciembre a marzo el alisio sopla fuerte, ideal para el kitesurf en Sal y fresco de noche, y a veces llega la bruma seca, una calima de polvo del Sáhara que deja el cielo blanco unos días.
De agosto a octubre llegan lluvias cortas, la sierra de Santiago se pone verde, el mar está más cálido y las tortugas desovan. Septiembre suele ser el mes más húmedo.
Desde España lo habitual es volar con escala en Lisboa, y Sal y Boa Vista reciben vuelos directos desde varias ciudades europeas. Desde Sudamérica, Cabo Verde Airlines vuela directo de Recife, en Brasil, a Praia, y desde diciembre de 2026 también de Recife a Sal. Lo ideal es llegar por una isla y salir por la otra, ajustando los días del itinerario a los vuelos de la semana.
Entre islas, el vuelo interno dura unos 50 minutos de Praia a Sal; los barcos entre estas dos islas son escasos y largos. En Santiago, alquila coche o usa las hiaces, furgonetas colectivas baratas entre pueblos. En Sal, taxi, quad o coche de alquiler. La moneda es el escudo caboverdiano, con cambio fijo al euro, y el euro se acepta casi en todo Sal.
El plato nacional es la cachupa, un guiso lento de maíz, frijoles, yuca, boniato y carne o pescado. La versión rica, con varias carnes, es la de fiesta; en el desayuno se come la cachupa refogada, frita en sartén con huevo y chorizo, la mejor forma de empezar un día de carretera.


El mar pone el resto: atún, wahoo y mero a la parrilla, langosta y búzio, un caracol de mar servido en guiso. En las calles de Praia se vende el pastel com diabo dentro, relleno de pescado con picante. Para beber, el grogue, aguardiente de caña destilado en los valles de Santiago, y el ponche, grogue endulzado con miel de caña.

Dónde comer: en Praia, los restaurantes de Prainha y del Plateau, muchos con música en directo por la noche, y el mercado municipal para fruta y queso de cabra; en Cidade Velha y Tarrafal, los puestos de pescado a la parrilla de la orilla; en Sal, las casas del pueblo de Santa Maria lejos de la primera línea de mar, donde el pescado del día es más barato y fresco, y el puerto de Palmeira.
Qué evitar: los bufés de los resorts de pulsera de Sal, si quieres conocer la cocina local, y el agua del grifo, que es desalinizada pero no se recomienda para beber: usa agua embotellada.
Para dos islas, sí: siete días dan tiempo para la historia y la sierra de Santiago y para las playas de Sal sin prisa. Pero Cabo Verde tiene diez islas, y cada una es un viaje distinto. Quedan fuera São Vicente, con Mindelo y la música de Cesária Évora, Santo Antão, con los mejores senderos del archipiélago, el volcán de Fogo y las dunas de Boa Vista, que piden otra semana.
Si te gusta la mezcla de playa e historia africana, encontrarás otra parecida en nuestro itinerario por Zanzíbar. Para ajustar las fechas a los vuelos de la semana, guarda este itinerario en Galmund.
Precios verificados el 22 de septiembre de 2026. Consulta el valor actual en EASE, prerregistro oficial de entrada y tasa de seguridad aeroportuaria · EASE, lista oficial de países que necesitan visado desde 2026.
Depende del pasaporte. Españoles, resto de ciudadanos de la Unión Europea, argentinos, uruguayos y brasileños no necesitan visado para turismo, solo el prerregistro en el portal oficial ease.gov.cv y la tasa aeroportuaria de 31 euros pagada en línea. Desde 2026, mexicanos, chilenos, colombianos, peruanos, bolivianos, ecuatorianos, paraguayos y venezolanos necesitan visado previo en una embajada.
Entre 650 y 1.150 euros por persona, sin los vuelos internacionales, contando hotel de categoría media en habitación doble, comida, el vuelo interno entre Santiago y Sal, coche y taxis, entradas y la tasa de entrada de 31 euros.
Depende de lo que busques. Sal es la isla de las playas de arena blanca, el kitesurf y los hoteles, y la más fácil de alcanzar. Santiago es la isla de la historia, la música y la sierra, con Cidade Velha, Patrimonio Mundial de la Unesco. Por eso este itinerario une las dos. Para senderismo, Santo Antão; para música y noche, São Vicente.
Se pueden ver de cerca. En Shark Bay, en la costa este, tiburones limón jóvenes nadan en agua que llega a la rodilla, cerca de la orilla, y el guía es obligatorio. Están acostumbrados a la gente y mantienen la distancia. Las excursiones de medio día desde Santa Maria combinan Shark Bay con Pedra de Lume y Buracona.
Es uno de los países más estables y tranquilos de África occidental. Los cuidados son los de cualquier ciudad: en Praia, evita caminar solo de noche fuera del Plateau y Prainha y no muestres móvil ni joyas en el mercado de Sucupira; en Sal, el problema más común son los pequeños hurtos en la playa. El mar fuerte de la costa este y de Ponta Preta pide más atención que la ciudad.

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