Verona · Lago de Garda · Vicenza · Padua · Colinas del Prosecco · Cortina d'Ampezzo · Tre Cime di Lavaredo · Treviso · 13 min de lectura
7 días · 12 ciudades
Duración
7 días
Presupuesto estimado
1.200 a 1.900 euros por persona, sin vuelos
Mejor época
Mediados de mayo a junio y septiembre
Visa
Sin visa hasta 90 días para la mayoría
Este itinerario de 7 días por el Véneto deja Venecia fuera a propósito y cambia la ciudad más llena de Italia por el resto de la región: tres bases, Verona, Padua y Cortina d'Ampezzo, y un auto que va de oeste a este sin volver.
En resumen: Verona y el lago de Garda, la Vicenza de Palladio, la Padua de Giotto, las colinas del Prosecco, los Dolomitas y Treviso camino al aeropuerto. Visado, época y comida están al final.

Cerca de 1h15, 12 euros, abierta de martes a domingo de 8.30 a 19.30 y el lunes desde las 13.30. De la estación Porta Nuova a la Piazza Bra hay 15 minutos a pie, y aquí empieza el recorrido.
Construida en el siglo 1, tiene capacidad para unas 15 mil personas y sigue en uso: de junio a principios de septiembre acoge el festival de ópera, y esos días cierra a las visitas a primera hora de la tarde. Suba hasta la última fila de gradas para ver la plaza y los tejados del centro.

Parada rápida, 30 minutos, gratis, 10 minutos a pie por Via Mazzini, la calle comercial que sale de la Piazza Bra. Era el foro romano y sigue siendo mercado, rodeada de casas con frescos y del barroco Palazzo Maffei.
La Torre dei Lamberti, de 84 metros, está pegada a la plaza y tiene ascensor casi hasta arriba. A cinco minutos está la Casa de Julieta, y aquí va el consejo honesto: el balcón se añadió en los años 1930 para los turistas y el patio vive abarrotado. Si va justo de tiempo, sáltela.

Parada rápida, 20 minutos, gratis, 8 minutos a pie al norte de la Piazza delle Erbe. Es el puente más antiguo de Verona: las tropas alemanas lo volaron en 1945 y se volvió a montar en los años 1950 con las piedras que los vecinos sacaron del río Adigio.
Cruce a la orilla izquierda: la subida al mirador empieza justo al otro lado.

Cerca de una hora, desde la cabecera del Ponte Pietra. El funicular sube en un minuto por 2 euros el trayecto o 3 ida y vuelta, y funciona hasta las 21 h de abril a octubre; a pie son unos 150 escalones.
Es el mejor mirador de la ciudad y por eso el Día 1 termina aquí: el sol se pone detrás de los tejados, del campanario del Duomo y de las curvas del Adigio. Baje a pie para cenar en la orilla izquierda, en el barrio de Veronetta, más barato que el centro.
Cerca de 2h30 con la bajada, 27 euros ida y vuelta o 25 comprando en la web. Recoja temprano el auto de alquiler en Verona: hasta Malcesine hay 1h15 por la orilla, y el día empieza por el punto más al norte para bajar el lago sin volver atrás.
Son dos tramos, y el segundo tiene cabinas que giran 360 grados durante la subida. Arriba el lago aparece entero, largo y estrecho como un fiordo, con los Alpes al norte. Llegue a la apertura: en verano y los fines de semana la fila de la tarde pasa de una hora.

Cerca de una hora, entrada de pago, a 10 minutos a pie de la estación del teleférico, bajando por el casco antiguo. El castillo de los Della Scala está sobre una roca que cae directo al agua, y desde la torre se ve el paseo de Malcesine desde arriba.
En 1786 Goethe estuvo a punto de ser detenido aquí como espía austríaco por dibujar la fortificación; una sala pequeña cuenta la historia. Almuerce en Malcesine antes de seguir hacia el sur.

Cerca de una hora, 30 minutos en auto al sur de Malcesine. Aparque arriba y baje por la avenida de cipreses hasta el puerto diminuto, con una posada del siglo 16 y barcas amarradas delante.
Al lado está la Baia delle Sirene, una playa de piedras en un olivar con entrada de pago. Si hace calor, es el mejor lugar del recorrido para bañarse en el lago.

Parada rápida, una hora, gratis, 20 minutos al sur de San Vigilio y a 30 minutos de Verona, donde termina el día. El pueblo amurallado tiene un puerto de barcas de madera, la iglesia de San Nicolò y la Dogana Veneta, la antigua aduana de la República de Venecia.
Es el sitio para el aperitivo de la tarde frente al agua antes de volver al hotel.

Parada rápida, 45 minutos, gratis por fuera, antes de salir a la carretera. El castillo de ladrillo rojo de 1354 tiene un puente almenado sobre el Adigio que se cruza a pie, y es la mejor foto de Verona por la mañana.
Dentro hay un museo de arte con la restauración de Carlo Scarpa, de pago; vale otra hora si le interesa la arquitectura moderna.

Parada rápida, 30 minutos, a 50 minutos en auto de Verona, en la salida sureste de Vicenza antes de entrar al centro. Es la villa de cuatro fachadas iguales que inspiró Monticello, la casa de Thomas Jefferson, y media arquitectura neoclásica del mundo.
Cierra los lunes, y el interior abre solo algunos días de la semana, con horario reducido fuera de temporada: consulte la web oficial antes. Aun cerrada, la vista de la fachada desde la cuesta de acceso ya vale la parada.

Cerca de una hora, 12 euros, abierto de martes a domingo de 9 a 17 h en septiembre, sin reserva para visitantes individuales. Aparque en el Parcheggio Canove, al lado, y empiece aquí, en el extremo este del Corso Palladio.
Es el teatro cubierto más antiguo del mundo todavía en uso, último proyecto de Palladio. La escenografía es fija: siete calles de madera y estuco que parecen alejarse decenas de metros y tienen pocos metros de fondo, una ilusión óptica creada para el estreno con Edipo Rey. Si va a ver más de un museo de la ciudad, la tarjeta que reúne 11 sitios cuesta 22 euros.

Parada rápida, 45 minutos, 5 minutos a pie por el Corso Palladio. No es una iglesia: es el antiguo palacio público que Palladio envolvió en dos pisos de logias de mármol blanco, bajo un tejado de cobre verde con forma de casco de barco.
Almuerce en la plaza y siga a Padua, a 40 minutos por la autopista. Por la noche, el aperitivo es en la Piazza delle Erbe de Padua, donde el spritz es bebida de todos los días.

Cerca de una hora en total, 15 euros más 1 de reserva, y la reserva es obligatoria: compre días antes en la web oficial, porque el mismo día casi nunca quedan horarios. Llegue 30 minutos antes; si llega tarde, pierde la entrada.
La visita son 15 minutos en una sala que estabiliza la humedad y otros 15 dentro de la capilla, pintada del suelo al techo por Giotto hacia 1305, con la bóveda azul estrellada y el Juicio Final. Son minutos contados, y es el ciclo de frescos más importante del siglo 14 en Europa.
Parada rápida, 30 minutos, a 7 minutos a pie al sur de la capilla. Abierto en 1831, se le conoció como el café sin puertas porque no cerraba ni de noche.
Pida el caffè Pedrocchi, espresso con crema de menta y cacao por encima, y tómelo en la barra, que cuesta menos que en la mesa.

Cerca de una hora, entrada de pago, a dos minutos del café. El tribunal medieval de 1219 tiene un salón de 81 metros en la planta alta pintado con más de 300 frescos de signos y planetas, y un caballo de madera gigante en una esquina.
Abajo, las plazas delle Erbe y della Frutta tienen mercado todas las mañanas, y los puestos de la planta baja venden queso y embutidos desde la Edad Media. Padua es también donde nació el Aperol, en 1919, y el aperitivo aquí es casi un rito.
Cerca de una hora, gratis, 10 minutos a pie al sur. La basílica de ocho cúpulas guarda la tumba de San Antonio, nacido en Lisboa y muerto en Padua en 1231, y recibe filas de peregrinos todo el día. Hombros y rodillas cubiertos.
El altar mayor tiene bronces de Donatello, y la estatua ecuestre del Gattamelata, en la plaza, también es suya. A 5 minutos está el Orto Botanico, el jardín botánico universitario más antiguo del mundo, de 1545, si le sobra una hora.
Parada rápida, 30 minutos, gratis, a 5 minutos a pie de la basílica. Es una de las plazas más grandes de Europa: una isla elíptica verde rodeada por un canal con 78 estatuas de paduanos ilustres.
Al final de la tarde los estudiantes ocupan el césped. Es la mejor manera de cerrar el día antes de cenar.

Cerca de una hora, entrada de pago, 40 minutos en auto al norte de Padua. Es una de las pocas ciudades amuralladas de Europa con el anillo entero en pie: una elipse de 1220 con foso, cuatro puertas y un camino de ronda de cerca de 1,5 km abierto a la visita.
Casi nadie que va al Véneto ha oído hablar de ella, y por eso el camino suele estar vacío. Aparque fuera de las murallas, cerca de la Porta Padova.

Parada rápida, 45 minutos, 25 minutos en auto al norte de Cittadella. El puente cubierto de madera sobre el río Brenta sigue el proyecto de Palladio de 1569 y se reconstruyó después de cada guerra, la última vez por las tropas alpinas, que le dieron nombre.
En la cabecera hay una grappería de 1779 que sirve la grappa local y el mezzo e mezzo, el aperitivo de la casa. Que sea un sorbo, no un almuerzo: todavía queda carretera.

Cerca de 1h30, 40 minutos al este de Bassano, en Santo Stefano di Valdobbiadene. Las colinas de Conegliano y Valdobbiadene son Patrimonio de la Humanidad desde 2019, y el Cartizze, de solo 107 hectáreas, es el viñedo más caro de la denominación.
La carretera estrecha sube entre hileras que parecen peinadas. Arriba hay una osteria sin personal donde uno se sirve vino, salame y queso y deja el dinero en una caja. Quien conduce, que pruebe poco: de Valdobbiadene a Cortina hay 2 horas de carretera de montaña.

Parada rápida, 20 minutos, a 25 minutos en auto de Cortina por el Passo Tre Croci. El lago a 1.754 metros refleja el macizo del Sorapiss y está justo antes de la carretera de peaje a las Tre Cime.
Pare en la orilla sur, donde la foto recoge el agua quieta y las montañas detrás.

Medio día, con 3h30 a 4 h de caminata. La carretera hasta el Rifugio Auronzo tiene un peaje de 40 euros por auto, y desde mayo de 2026 solo entra quien reserva el horario en línea en la web oficial de Auronzo; el billete vale 12 horas. La carretera abre de finales de mayo a octubre.
La vuelta tiene unos 10 km y poco desnivel: desde el Rifugio Auronzo, a 2.320 metros, el sendero pasa por el Rifugio Lavaredo y sube al Rifugio Locatelli, frente a la cara norte de los tres picos, la imagen de los Dolomitas. Lleve abrigo incluso en verano.

Parada rápida, una hora, gratis. La calle peatonal de Cortina, que compartió con Milán los Juegos de Invierno de 2026, tiene tiendas, cafés y el campanario de casi 70 metros de la basílica de los Santos Felipe y Santiago.
Cene casunziei, la pasta rellena de remolacha típica de aquí, en uno de los restaurantes de la calle o en un rifugio de la carretera del Passo Falzarego.

Cerca de 45 minutos, gratis, a 2 horas en auto de Cortina y a 30 minutos del aeropuerto Marco Polo, donde se devuelve el auto. La plaza la domina el Palazzo dei Trecento, almenado, y los soportales con cafés.
Treviso se dice la cuna del tiramisú, y la disputa con el Friuli por su invención no termina nunca. Pida uno aquí, en la ciudad que más presume de él.

Parada rápida, 20 minutos, gratis, a 3 minutos a pie de la plaza. El canal lleva el nombre de los pescadores de Burano que venían a vender pescado a Treviso, y lo bordean casas con soportales y frescos desvaídos.
La mejor vista es desde el puentecito de hierro en medio del canal.

Parada rápida, 20 minutos, gratis, justo después del final del canal. Desde 1856 el mercado de pescado funciona en un islote del río Cagnan, abierto por la mañana de martes a sábado.
Después de las 13 h los puestos cierran y la isla se vuelve una plaza de sombra. Desde aquí al aeropuerto hay 30 minutos.
Italia está en el espacio Schengen. Los ciudadanos de Argentina, Chile, Colombia, México, Perú, Uruguay y la mayoría de América Latina, además de los de la Unión Europea, entran sin visa por turismo hasta 90 días en un periodo de 180, con pasaporte válido al menos 3 meses después de la salida.
Dos cambios recientes: desde 2025 el control fronterizo registra digitalmente el rostro y las huellas de quien llega de fuera de Europa, con el sistema EES, y la primera entrada tarda más. El ETIAS, la autorización electrónica que habrá que sacar antes de embarcar, todavía no está en vigor y no tiene fecha confirmada; no pague a ningún sitio que diga lo contrario. Lleve seguro de viaje con cobertura de al menos 30 mil euros, que pueden pedir en migración.
De mediados de mayo a junio y septiembre. Son los meses en que las tres partes de este recorrido funcionan a la vez: las ciudades están agradables, el lago de Garda está templado para bañarse y la carretera de las Tre Cime está abierta, lo que solo ocurre de finales de mayo a octubre.
Julio y agosto traen 32 a 35 grados en Verona y Padua, un lago de Garda lleno y precios de hotel al máximo, pero también el festival de ópera de la Arena. En octubre el color de los viñedos del Prosecco es el gran motivo, pero varios teleféricos de los Dolomitas ya cerraron. De diciembre a marzo Cortina se vuelve estación de esquí y la vuelta a las Tre Cime está cerrada.
El camino más simple es volar a Milán y seguir en tren a Verona en cerca de 1h15, y volver desde el aeropuerto Marco Polo de Venecia, a 30 minutos de Treviso. Compre el billete como multidestino.
El auto se recoge el Día 2 en Verona y se devuelve el Día 7 en el aeropuerto de Venecia, con tasa por devolución en otra ciudad. Sin él, el lago de Garda, Cittadella, el Prosecco y los Dolomitas dependen de autobuses con pocos horarios.
El aviso que más cuesta: los centros de Verona, Vicenza, Padua y Treviso son ZTL, zonas de tráfico limitado vigiladas por cámara. Entrar sin permiso genera una multa que llega meses después a través de la empresa de alquiler. Elija hoteles con aparcamiento fuera de la ZTL o pida al hotel que registre la matrícula, y aparque en los parkings del borde del centro.
La cocina del Véneto es de polenta, arroz, pasta fresca, pescado de lago y vino, y cada ciudad de este recorrido tiene su plato. Lo que hay que evitar es igual en todas: el restaurante con carta plastificada en cinco idiomas y fotos de los platos en la puerta de las plazas principales.

Los bigoli son un espagueti grueso y áspero hecho en una prensa manual, que retiene la salsa como ningún otro. En Verona y Vicenza la versión clásica es con ragú de pato, y en Cuaresma con anchoa y cebolla, los bigoli in salsa.

Verona tiene un plato que sorprende: la pastissada de caval, carne de caballo cocida durante horas en vino tinto con especias y servida con polenta. Es plato de invierno y de osteria antigua. Para acompañar, cualquier tinto del Valpolicella, y para una ocasión especial el Amarone, hecho con uvas secadas durante meses antes de prensar.

En Vicenza, el baccalà alla vicentina: bacalao seco, rehidratado y cocido durante horas en leche con cebolla y anchoa, servido con polenta. Existe una cofradía dedicada solo a defender la receta.

El spritz es el aperitivo de cada tarde: prosecco, un bitter y agua con gas. El Aperol se creó en Padua en 1919, y en Venecia y Treviso mucha gente prefiere el Select. En las plazas de Padua cuesta entre 3 y 5 euros y viene con algo para picar.

En Treviso, el radicchio rosso, una achicoria roja amarga, aparece en risotto, a la parrilla o con pasta, sobre todo de noviembre a marzo.

Y el tiramisú, que Treviso dice haber inventado en una trattoria local en los años 1970. En la montaña la mesa cambia: en Cortina pida casunziei, medias lunas de pasta fresca rellenas de remolacha, con mantequilla y semillas de amapola.

Son suficientes para el Véneto más allá de Venecia, con tres bases y auto: las ciudades de arte del eje Verona, Vicenza y Padua, una orilla del lago de Garda, las colinas del Prosecco y un día entero en los Dolomitas. Es el límite honesto para una semana sin prisas.
Lo que quedó fuera y merece más días: Venecia, que pide al menos dos días para ella sola y puede sumarse al final, a 30 minutos de Treviso; la Riviera del Brenta, con las villas venecianas a lo largo del canal entre Padua y Venecia; el Valpolicella, para visitar bodegas de Amarone; y el Lago di Braies y el Passo Giau, si sobra un día en los Dolomitas.
Si quiere seguir hacia el este, Eslovenia y la Istria croata están a unas tres horas de Treviso. Tenemos itinerarios de las dos, el de 7 días por Eslovenia y el de 6 días por Istria. Guarde este itinerario en Galmund para ajustar los días a su calendario.
Precios verificados el 24 de septiembre de 2026. Consulta el valor actual en Arena di Verona, informações de visita e tarifas · Funivie del Baldo, tarifas Malcesine-Monte Baldo · Teatro Olimpico de Vicenza, horários e tarifas · Cappella degli Scrovegni, ingressos e horários · Auronzo, reserva da estrada das Tre Cime di Lavaredo · União Europeia, ETIAS e entrada no espaço Schengen.
Entre 1.200 y 1.900 euros por persona sin el vuelo internacional, contando hotel de categoría media en habitación doble, comida, el auto de alquiler seis días con combustible y peajes, y las entradas. Las entradas suman de 120 a 160 euros, y las más caras son el teleférico del Monte Baldo (27 euros ida y vuelta), la Capilla de los Scrovegni (16), la Arena di Verona y el Teatro Olímpico (12 cada una) y el peaje de las Tre Cime, 40 euros por auto.
Sí, y esa es la elección de este itinerario. Venecia es la ciudad más visitada de la región y cobra una tasa de acceso en los días pico, mientras que Verona, Vicenza, Padua y Treviso tienen cascos históricos de primer nivel con una fracción del público. Lonely Planet puso el Véneto en su lista Best in Travel 2027 precisamente como la Italia más allá de Venecia. Si quiere incluir Venecia, sume dos días al final: está a 30 minutos de Treviso, donde termina este recorrido.
Para este itinerario, sí, del segundo al séptimo día. Verona, Vicenza y Padua están unidas por tren rápido y se recorren a pie, pero el lago de Garda, Cittadella, las colinas del Prosecco y los Dolomitas dependen de autobuses con pocas salidas. El cuidado principal es la ZTL, la zona de tráfico limitado de los cascos históricos, vigilada por cámara: entrar sin permiso genera una multa que llega meses después a través de la empresa de alquiler.
Desde mayo de 2026 la carretera de peaje que sube de Misurina al Rifugio Auronzo solo admite autos con horario reservado en línea en el portal oficial de Auronzo. El peaje cuesta 40 euros por auto y 26 por moto, y el billete vale 12 horas desde la hora reservada. La carretera funciona de finales de mayo a octubre. Sin reserva, la alternativa es el autobús de línea que sube desde Cortina y Misurina en la temporada de verano.
Sí, la reserva es obligatoria y conviene hacerla días antes en la web oficial, porque el mismo día casi nunca quedan horarios. La entrada cuesta 15 euros más 1 de reserva. La visita dura 30 minutos: 15 en una sala de climatización y 15 dentro de la capilla. Llegue 30 minutos antes, porque quien llega tarde pierde la entrada y tiene que comprar otro horario.
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