Alsacia · Estrasburgo · Colmar · Obernai · Haut-Koenigsbourg · Riquewihr · Kaysersberg · Eguisheim · 9 min de lectura
5 días · 10 ciudades
Duración
5 días
Presupuesto estimado
650 a 1.100 € por persona, sin vuelos
Mejor época
Diciembre (Navidad) o de mayo a septiembre
Visa
Reglas Schengen; sin visado para muchos
Este itinerario Alsacia 5 días reparte el viaje en dos bases: dos noches en Estrasburgo, a pie, y dos en Colmar, con coche de alquiler solo para los tres últimos días, cuando la Ruta del Vino lo pide. Funciona todo el año y brilla con los mercados navideños.
En resumen: Estrasburgo en dos días, Obernai camino de Colmar, un día de castillo y pueblos y Eguisheim a la salida. Visado, época y comida, al final.

Desde la estación central son 10 minutos a pie. Después del check-in, sube a la terraza gratuita en el techo de esta presa del siglo XVII: desde arriba se ve la Petite France, con las torres de los Ponts Couverts delante y la aguja de la catedral al fondo. Bastan veinte minutos.

Baja y cruza los puentes que tienes enfrente. Los tejados de madera que les dieron nombre desaparecieron en el siglo XVIII, pero quedaron las torres de la muralla del siglo XIII. La mejor foto es la de la terraza que acabas de dejar, con las torres alineadas en el agua.

Al otro lado de los puentes empieza el antiguo barrio de pescadores, molineros y curtidores, con casas de entramado de los siglos XVI y XVII asomadas a los canales. Dedica una hora y media a la Rue du Bain-aux-Plantes y la Place Benjamin Zix, y mira cómo gira el puente cuando pasa un barco.
Quédate hasta que oscurezca: con las luces sobre el agua es la vista más bonita de la ciudad, y en diciembre todo el barrio se decora para la Navidad.

Empieza a las 9:30 en la plaza más grande de la ciudad, con la estatua del general Kléber, nacido en Estrasburgo. De finales de noviembre a Navidad acoge el abeto iluminado de unos 30 metros, símbolo del mercado; vuelve de noche para verlo encendido. La catedral está a 10 minutos a pie por la Rue des Grandes Arcades.

A las 10, sube a la plataforma, a 66 metros, unos 330 escalones, 10 € y sin reserva: en días claros se ven la Selva Negra y los Vosgos. La entrada a la nave es gratuita; fíjate en las vidrieras medievales y en el Pilar de los Ángeles.
A las 12:30 el reloj astronómico hace desfilar a los apóstoles y canta el gallo. La entrada para verlo de cerca cuesta pocos euros, se vende a última hora de la mañana y se agota en diciembre, cuando el mayor mercado navideño ocupa la plaza. Su aguja de 142 metros la convirtió en el edificio más alto del mundo entre 1647 y 1874.

En la esquina de la plaza está la casa más ornamentada de la ciudad: planta baja de piedra de 1467 y pisos de madera tallados a finales del siglo XVI, con escenas bíblicas y signos del zodiaco. Hoy es restaurante, famoso por su choucroute de tres pescados. Come aquí o simplemente mira las tallas de cerca.

A 200 metros está el palacio barroco de los príncipes obispos, de 1742, con tres museos. Si solo tienes tiempo para uno, elige los apartamentos de los cardenales, en el Museo de Artes Decorativas. Los museos de la ciudad cierran los lunes.
El Batorama sale del muelle frente al palacio. El recorrido de unos 70 minutos pasa por la Petite France, las esclusas y el barrio europeo, y cuesta 16,20 €. En diciembre, compra en línea.

Cruza el Ill hacia el norte y la ciudad cambia. Después de 1871, cuando Alsacia pasó a Alemania, Berlín levantó aquí una capital imperial, con el Palais du Rhin, la Biblioteca Nacional y el Teatro Nacional alrededor de este jardín. La Neustadt entró en la lista de la Unesco en 2017.
Una hora basta para la plaza y la Avenue de la Liberté hasta el Palais Universitaire.

Recoge el coche de alquiler en la estación de Estrasburgo y conduce 35 km hacia el suroeste. Obernai es la primera ciudad de entramado del camino y la más viva, con comercio de verdad. Aparca fuera de la muralla y camina hasta la Place du Marché, con la Kapellturm del siglo XIII, el antiguo ayuntamiento y el pozo de seis cubos de 1579. Una hora y media.

Otros 30 minutos al sur por la Ruta del Vino. Dambach-la-Ville conserva tres puertas de su muralla medieval y una plaza renacentista casi sin turistas. Entra por la puerta de Ebersheim, da la vuelta a la plaza y almuerza aquí antes de seguir a Colmar, a 25 minutos.

Haz el check-in en Colmar y sal a pie. El antiguo barrio de hortelanos junto al río Lauch es la postal de Alsacia: casas de colores intensos y balcones con flores sobre el agua. Las mejores vistas están en los puentes de la Rue des Écoles y la Rue de Turenne. Quédate para las luces del atardecer.

Cinco minutos al norte, pasando por las casas altas del Quartier des Tanneurs, donde las pieles se secaban en desvanes abiertos, llegas al Koïfhus, la aduana de 1480 con tejado de tejas vidriadas. En diciembre, la plaza que lo rodea es uno de los seis mercados navideños de Colmar.

A tres minutos, en la Rue des Marchands, la casa de 1537 tiene galería de madera, mirador en ángulo y frescos en la fachada. Es la última parada del día; la Colegiata de San Martín está en la calle de al lado.

Sal de Colmar a las 9: son 30 minutos hasta el castillo, que abre a las 9:30 (10:30 los lunes). En noviembre y diciembre cierra de 12 a 13, por eso va primero. La entrada cuesta 12 € y la visita dura una hora y media; el primer domingo del mes, de noviembre a marzo, es gratis.
Arruinado en la guerra de los Treinta Años, fue reconstruido entre 1900 y 1908 por el emperador Guillermo II, con salas amuebladas y armería. Desde las murallas se ve la llanura del Rin hasta la Selva Negra.

A 15 minutos, Ribeauvillé se extiende a lo largo de una Grand'Rue de casi un kilómetro, cortada por la Tour des Bouchers, del siglo XIII. Sobre el pueblo están las ruinas de los tres castillos de los señores de Ribeaupierre. Almuerza aquí: es el pueblo con más opciones del día.

Cinco minutos al sur, la iglesia de Saint-Jacques, del siglo XV, aparece rodeada por la muralla de su cementerio fortificado, sola sobre los viñedos. La comparten católicos y protestantes desde la Reforma. Quince minutos para la foto y la vuelta al muro.

A tres kilómetros, Riquewihr se libró de las guerras y conservó la muralla y las casas de los siglos XV a XVII casi intactas. Sube la calle principal hasta el Dolder, torre puerta de 1291, y vuelve por las callejuelas paralelas. Una hora y media; en diciembre, su mercado navideño es el más concurrido de los pueblos.
El último pueblo del día, a 10 minutos, elegido el favorito de los franceses en 2017. El puente fortificado sobre el río Weiss, con su pequeño oratorio, es la foto clásica; desde allí un sendero de 15 minutos sube a las ruinas del castillo. Colmar queda a 20 minutos.

A las 9, en un convento dominico del siglo XIII, está el Retablo de Isenheim, pintado por Matthias Grünewald entre 1512 y 1516, con una de las crucifixiones más intensas del arte europeo. La entrada cuesta 14 € y bastan dos horas.
El museo cierra los martes. Si tu Día 5 cae en martes, visítalo a las 15 del Día 3 y deja la Pequeña Venecia para la noche.

A dos minutos, esta casa de 1609 tiene más de cien rostros y máscaras tallados en la fachada. En lo alto hay un tonelero de Bartholdi, el escultor de la Estatua de la Libertad, nacido en Colmar.

A 10 minutos en coche hacia el sur, Eguisheim se construyó en anillos alrededor del castillo de los condes, donde nació el papa León IX. Da la vuelta completa por la Rue du Rempart, que sigue la antigua muralla, y almuerza en la plaza central.
Desde aquí hay 50 minutos al aeropuerto de Basilea-Mulhouse; si vuelves en TGV, la estación de Colmar está a 15.
Alsacia está en Francia, así que rigen las reglas Schengen: los ciudadanos de muchos países, entre ellos Argentina, Chile, Colombia, México, Perú y Uruguay, entran sin visado hasta 90 días cada 180. Desde abril de 2026 la entrada se registra en el sistema biométrico europeo EES.
La autorización ETIAS está prevista para finales de 2026, con noticias de un aplazamiento a 2027; compruébalo antes de volar. La moneda es el euro y la tarjeta funciona en casi todo, también en los puestos de los mercados.
Depende de lo que busques. De finales de noviembre a finales de diciembre abren los mercados navideños: el de Estrasburgo, el más antiguo de Francia, de 1570, con más de 300 casetas, y los seis de Colmar, del 23 de noviembre al 29 de diciembre de 2026. Ve entre semana, porque los sábados se llenan, y reserva hotel con meses de antelación.

De mayo a septiembre los pueblos se llenan de flores y los días son largos; septiembre y octubre son época de vendimia. De enero a marzo hace frío, los días son cortos y muchas cosas cierran.
La forma más sencilla de llegar es el TGV desde la Gare de l'Est de París hasta Estrasburgo, en unas 1h50. También puedes volar al aeropuerto de Basilea-Mulhouse, a 50 minutos de Colmar. Entre Estrasburgo y Colmar el tren regional tarda unos 30 minutos.
En las dos ciudades no hace falta coche. Para los pueblos sí marca la diferencia: recógelo en la estación de Estrasburgo el Día 3 y devuélvelo en el aeropuerto o en Colmar el Día 5. Sin coche, los autobuses regionales de la red Fluo Grand Est unen Colmar con los pueblos, con pocas salidas; consulta los horarios antes. En diciembre, usa los aparcamientos disuasorios a la entrada de cada ciudad.
La cocina alsaciana es de invierno. La choucroute es chucrut cocido en Riesling con salchichas, panceta y cerdo ahumado. La tarte flambée, o flammekueche, es una masa finísima con crema, cebolla y beicon, horneada en horno de leña y compartida en la mesa. El baeckeoffe cocina tres carnes con patata y vino blanco en una terrina sellada.

Para comer todo esto, busca una winstub, la taberna de vino alsaciana. En Estrasburgo, Chez Yvonne (S'Burjerstuewel), en la Rue du Sanglier, tiene Bib Gourmand de la guía Michelin, salón de madera y menú de 41 €; reserva. La Maison Kammerzell, del Día 2, es la elección para la choucroute de pescados.

De postre, el kougelhopf, brioche con pasas y almendras, y en Navidad los bredele, galletas especiadas. Para beber, Riesling, Gewurztraminer, Pinot Gris y el espumoso Crémant d'Alsace. Evita los restaurantes con menú de fotos en varios idiomas en las calles que llevan a la catedral: la choucroute suele venir recalentada.
Para lo esencial, sí: Estrasburgo, Colmar y los pueblos más bonitos de la Ruta del Vino caben en cinco días con dos bases. Con siete, suma Sélestat y su Biblioteca Humanista, el Mont Sainte-Odile y un día en Friburgo, en Alemania, a una hora de Colmar.
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Precios verificados el 20 de octubre de 2026. Consulta el valor actual en Entradas y horarios de Haut-Koenigsbourg · Museo Unterlinden · Plataforma de la catedral, Ayuntamiento de Estrasburgo · Paseos en barco Batorama.
Unos 650 a 1.100 € por persona sin vuelos, compartiendo habitación y coche: cuatro noches de hotel, comida, tres días de coche, el TGV desde París y las entradas de la catedral, el Batorama, Haut-Koenigsbourg y el Unterlinden. En diciembre los hoteles se van al tope del rango.
No es imprescindible, pero ayuda mucho. Estrasburgo y Colmar se recorren a pie y están unidas por tren; pueblos como Riquewihr, Ribeauvillé y Eguisheim dependen de autobuses regionales con pocas salidas. Con coche, el Día 4 de este itinerario cabe entero.
Los de Colmar van del 23 de noviembre al 29 de diciembre de 2026. El de Estrasburgo abre a finales de noviembre y dura hasta finales de diciembre; el ayuntamiento publica las fechas exactas en otoño. Los dos son gratuitos.
En los dos. Estrasburgo tiene más que ver y es donde llega el TGV; Colmar está en medio de la Ruta del Vino, a 20 minutos de los pueblos. Por eso este itinerario duerme dos noches en cada una.
Riquewihr, Eguisheim, Kaysersberg y Ribeauvillé son los imprescindibles, y los cuatro están en este itinerario, junto con Obernai y Dambach-la-Ville, más tranquilo.
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